sábado, 12 de agosto de 2017

"El hombre sonriente" - /r/LetsNotMeet (+CORTOMETRAJE)

[HISTORIA ORIGINAL de /u/blue_tidal]

Hace aproximadamente cinco años yo vivía en el centro de una de las mayores ciudades de los Estados Unidos. Siempre he sido una persona nocturna, así que a menudo acababa aburrido después de que mi compañero de piso, que para nada era una persona nocturna, se iba a dormir. Para matar el tiempo yo solía dar largos paseos para reflexionar.

Así me pasé cuatro años, caminando solo bajo la noche sin ningún motivo por el que sentirme asustado. Mi compañero y yo teníamos la coña de que hasta los camellos de la ciudad eran agradables. Pero todo cambió una noche en el transcurso de unos pocos minutos.

Era un Miércoles, a eso de entre las una y las dos de la madrugada. Yo estaba cerca de un parque alejado de mi piso por el que a menudo patrullaba la policía. Incluso para ser una noche de entre semana, esta en particular era especialmente silenciosa, sin apenas tráfico y ni un alma a la vista. El parque, como la mayoría de las noches, estaba completamente vacío.

Cuando estaba llegando a la esquina de una corta calle para dar media vuelta y volver a mi piso, fue entonces cuando me percaté de su presencia. Al fondo de la calle, en la misma acera donde yo estaba, había la silueta danzante de un hombre. Era un baile extraño, similar a un vals, pero finalizaba cada "vuelta" con un singular paso hacia delante. Podría decirse que este estaba medio-bailando, medio-caminando, directo a donde yo estaba.

Asumí que estaba borracho, por lo que me eché hacia un lado y le deje todo el espacio posible en la acera para me pasase de largo. Cuanto más cerca estaba, más gráciles me parecieron sus movimientos. Era muy alto y larguirucho, y vestía un traje viejo. Danzó más y más cerca hasta que por fin pude ver su rostro con claridad. Sus ojos estaban abiertos de par en par y tenía la cabeza echada hacia atrás, con su mirada frenética fija en el cielo. Su boca dibujaba una sonrisa dolorosamente amplia similar a la de los dibujos animados. Entre sus ojos y su sonrisa, decidí que ya era hora de cruzarme a la otra acera antes de que se me acercara más.

Aparté la mirada de él un momento para cruzar la calle vacía. Cuando llegué al otro lado, volví a mirar... y me detuve en seco. Él había parado de bailar y se había dado la vuelta hacia mí, con los ojos todavía pegados al cielo. En sus labios se dibujaba la misma sonrisa amplia.

Aquello me puso de los nervios. Reanudé mi camino sin apartar la vista del hombre. Este no se movió.

Una vez ya estábamos a unos metros de distancia, me giré un segundo para comprobar la acera. Tanto la acera como la carretera frente a mí estaban completamente vacías. Todavía intranquilo, eché un vistazo a atrás. Había desaparecido. Por un momento me sentí aliviado, pero entonces lo vi. Había cruzado la calle, y ahora estaba como medio agachado. Yo no estaba completamente seguro porque estaba lejos y oscuro, pero tenía la certeza de que él estaba de cara a mí. No habían pasado ni 10 segundos desde que le había quitado el ojo de encima, así que estaba claro que este se había movido muy rápido.

Estaba tan en shock que me quede quieto unos instantes, mirándolo. Y entonces él comenzó a moverse hacia mi dirección otra vez. Daba pasos enormes y exagerados de puntillas, como si se tratase de un personaje de dibujo animado intentando pillar a alguien por sorpresa. Con la única excepción de que él se movía muchísimo más rápido.

Me gustaría poder deciros que salí corriendo o que saqué mi aerosol de gas pimienta o mi teléfono móvil o cualquier otra cosa; pero no lo hice. Me quede allí de pie, completamente congelando al tiempo que el hombre sonriente se arrastraba hacia mí.

Y entonces volvió a detenerse, a aproximadamente una distancia de un coche de mí. Todavía sonriendo, todavía con la vista fija en el cielo.

Finalmente conseguí hallar mi voz, y dije lo primero que se me vino por la cabeza. Lo que quise decir fue "¡¿qué coño quieres de mí!?" en un tono dominante y colérico. Sin embargo, lo que en realidad salió de mi boca fue un lastimoso gemido, algo así como "¿qué coo...?".

Independientemente de si los humanos son capaces de oler el miedo o no, lo cierto es que sí que pueden oírlo. Yo lo oí en mi propia voz, y eso no hizo más que aumentar mi temor.

Tras lo que me pareció una eternidad, el hombre se dio media vuelta con mucha parsimonia, e inició de nuevo su medio-baile, medio-caminar. Así sin más. Puesto que no quería volver a darle la espalda, lo observé ir hasta que estuvo lo suficientemente lejos como para apenas ser capaz de verlo. Y entonces me di cuenta de algo. Ya no se estaba alejando, ni tampoco danzaba. Observé horrorizado como aquella silueta se volvía más y más grande. Estaba volviendo. Y esta vez corría.

Yo también eché a correr.

Corrí hasta que llegué a un camino mejor iluminado y con un tráfico escaso pero al menos existente. Cuando volví a mirar atrás él ya no estaba. El resto del camino a casa me la pase mirando por encima del hombro, a la espera de volver a ver aquella estúpida sonrisa, pero él nunca más volvió a aparecer.

Viví en aquella ciudad por otros seis meses tras aquella noche, pero jamás volví a dar un solo paseo nocturno más. Había algo sobre aquel rostro que no podía quitarme de la cabeza. No parecía borracho, no parecía drogado. Parecía completa y absolutamente enloquecido. Y eso da mucho, pero que mucho miedo.

Cortometraje basado en esta historia creado por Michael Evans:

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