sábado, 12 de agosto de 2017

"La historia de ella y la naranja" pt. 2/7 - /r/NoSleep

[HISTORIA ORIGINAL por /u/inaaace]

PRIMERA PARTE

SEGUNDA PARTE: La experiencia de mi novia con la mujer de la naranja

Vale, tíos, ya sé que llego un poco tarde a eso de contar la historia de mi novia, pero si habéis leído mi última actualización sabréis que estoy un poco quemado por todo esto que nos está pasando. No sucedió nada relevante tras el incidente de la otra noche. La policía vino a comprobar si estábamos bien esta mañana; todavía no tienen ni idea de qué es lo que pasa.

Vayamos al meollo de la cuestión, a la historia de ella… Dejadme que comience por contaros un poco sobre nosotros. Como ya mencioné anteriormente en respuestas a vuestros comentarios, yo nací en Bosnia y luego me mudé a un país cercano a los Balcanes, que fue donde crecí. Vine a los Estados Unidos hace unos seis años. Mi novia nació en India, creció en Kenya hasta los tres años y entonces se mudó a Canadá. Yo la conocí hace poco más de un año, y desde entonces hemos estado juntos.

Mi chica, llamémosla Lila, ha tenido unos cuantos encuentros con Rose. El primero que recuerda fue en un avión. Ella estuvo unos años trabajando como azafata para Air Canada. Un día, hace aproximadamente seis años, se encontraba en un vuelo comercial cuyo destino no recuerda. Este duraba aproximadamente dos horas. Una vez habían despegado y la señal de los cinturones estaban apagadas, se levantó del asiento para así poder servir unas cuantas bebidas.

Ya iba por la mitad de su sección cuando conoció a Rose. Claro que, ella no lo sabía por entonces. Dice que había algo terriblemente extraño sobre esa mujer; que tenía una sonrisa muy escalofriante, estaba muy pálida y no paraba de mirarle. Cuando Lila le ofreció una bebida o un tentempié esta no recibió respuesta, tan solo una puta sonrisa aún más amplia y espantosa. Fue entonces cuando Rose se pronunció:

—Tengo algo para ti—le dijo en una voz que definitivamente no era natural para una mujer de su edad. Su voz se asemejaba más a la de un puberto que a la de una adulta. Tenía un deje juguetón pero a la vez terrorífico.

Ahora bien, Lila había visto mierda muy rara durante sus tantos vuelos, así que esta interacción no la amedrentó.

—¿Sí? ¿Y de qué se trata, señora?

—No me seas condescendiente, puta—dijo rápidamente. Muy, muy rápidamente. Su mandíbula continuaba cerrada mientras pronunciaba las palabras.

Acto seguido se puso a chirriar los dientes sin parar de sonreír. A Lila se le encendieron todas las alarmas. Cuando los pasajeros se ponen violentos las azafatas han de retirarse para así evitar cualquier tipo de contacto físico.

—Está bien. Que tenga un buen viaje, señora.

—Tengo esto para ti—susurró, sacándose una naranja de detrás de la espalda. No movió ni un solo músculo de la cara. Todavía hablaba con voz de adolescente, como una niña de doce años que acababa de iniciar la pubertad.

—No, gracias.

Lila decidió que se acabó lo que se daba y que ya era hora de alejarse de esa pirada imbécil.

—Oh, pero deberías. O puede que un día, ya sabes, algún día.

Y eso fue todo. Lila le lanzó una mirada a lo “que te follen” y se marchó. La señora no volvió a molestarla durante todo el vuelo. O durante ese vuelo, al menos.

Lila volvió a casa durante unos días y decidió no pensar mucho sobre lo sucedido. Cuando su madre le preguntó que qué tal el vuelo, Lila sonrió y contestó “bien, tuve que aguantar a una chalada más". Su madre quiso saber más así que Lila comenzó a relatarle todo lo sucedido. Para cuando había pronunciado la palabra “naranja”, su madre se echó a llorar. Lila estaba estupefacta. Ya era hora de contarle la historia...

Bueno, parece ser que cuando mi novia todavía era un bebé y vivían en Kenya, en más de una ocasión despertó a sus padres con sus fuertes llantos. Cuando entraban en la habitación ella siempre tenía una naranja junto a la cuna. Toda la casa estaba cerrada con llave. Ventanas, puertas, todo. Llegó a tal extremo que sus padres decidieron trasladar la cuna a su habitación de matrimonio e incluso instalaron cámaras de seguridad. 

Era la mañana del tercer cumpleaños de Lila cuando, recién levantados, encontraron una naranja tendida sobre el pecho de la niña. Se quedaron completamente horrorizados. Llamaron a la policía; la policía acudió y examinó la grabación de seguridad. Las cámaras mostraban claramente como una mujer abría la puerta principal (la cual tenía echada la llave), caminaba hasta la habitación y colocaba una naranja sobre Lila; tras lo cual se quedó inmóvil allí. Durante una hora. Simplemente erguida ahí mismo, con la cabeza ladeada a la izquierda, observando a la niña. 

Llegados a este punto no hace falta que os diga que Lila estaba completamente horrorizada. Su madre tampoco es que estuviera mucho mejor. En fin, para finalizar la historia, sus padres no sabían qué hacer. La policía no pudo hallar a la misteriosa mujer, y ninguna medida de seguridad (salvo tal vez la supervisión constante de un guardaespaldas que no se podían permitir) parecía ser suficiente. Parte de su familia que ya vivía en Canadá les habían presionado para que se mudaran con ellos, y este incidente no fue más que el último empujón que necesitaron. Se mudaron y dejaron atrás a la criatura de la naranja. Hasta que llegó aquel día, en aquel vuelo.

Los días siguientes tras aquella conversación, Lila fue incapaz de hacer nada. No comía apenas ni tampoco se comunicaba con nadie. Pasado un tiempo mejoró. No había ningún indicio de que debía estar asustada, así que asumió que todo se trataba de una mala coincidencia. Y siguió adelante con su vida.

No volvió a ver a Rose hasta pasados unos años. La última vez que se la encontró fue un mes antes de conocerme.

Lila hacía muchos vuelos transatlánticos. Eran sus favoritos. Viajes largos, un sueldo decente, poder ver mundo. Lo tenía todo. Un mes antes de conocerme estaba volviendo de un viaje a Hong Kong. Creo que iba en dirección a Toronto (ahora está dormida y yo no me acuerdo con exactitud, pero estoy casi seguro de que iba para Toronto). La tripulación tenía a su disposición un bonito hotel con habitaciones individuales para todos. Lila estaba hospedada en el tercer piso. Por entonces ella adoraba beber, y esa noche se emborrachó bastante. Se quedó frita aproximadamente a las una de la madrugada.

A alrededor de eso de las cuatro alguien llamó a la puerta. Una y otra y otra vez. Pero no eran golpes fuertes y rápidos. No: eran lentos y silenciosos, y aún así lo suficientemente altos como para despertarla en su estado de ebriedad. Rodó fuera de la cama, pensando que se trataría de un igualmente borracho compañero de tripulación. Abrió la puerta sin pensárselo dos veces. 

Y allí estaba ella.

Lila dice que, aunque las luces de su habitación estaban apagadas, la tele seguía prendida. La luz de la pantalla iluminaba el rostro de Rose. Hacía brillar su sonrisa. Su sonrisa brillante de dientes blancos y perlados, brillante pintalabios rojo y cara blanca a conjunto con una leve inclinación de cabeza. ¿Sabéis cuando estáis borrachos y pasa alguna mierda que os hace cagaros de miedo (accidente, la poli, etc.) y os pone sobrios de inmediato? Pues eso.

Lila tan solo fue capaz de liberar un débil quejido, una mezcla entre horror e impotencia. Ambas estaban inmóviles. Rose comenzó a mecerse hacia delante y hacia atrás. Cada vez que se echaba hacia atrás revelaba un par de zapatos rojos bajo su vestido blanco. Le rechinaban los dientes. Entonces sacó la naranja.

—¿Qué… qué quieres de mí?—suplicó Lila.

Rose continuó balanceándose, sonriente.

—Por favor, déjame en paz. No tengo nada.

—Cógela. Cógela ya. Él también lo hará—dijo esto con la misma voz adolescente, solo que esta vez en un tono más juguetón. Como una niña emocionada.

No sé si fue su mecanismo de defensa que se activó y le hizo actuar, pero Lila cogió la puta naranja y la arrojó por encima de la cabeza de Rose, gritando “¡lárgate de aquí y llévate esa mierda contigo, puta zumbada!”.

Esa fue la primera vez que la vio perder la sonrisa. Sus dientes blancos desaparecieron tras los gruesos labios rojos. Su cabeza pasó de estar inclinada a adoptar una posición mucho más natural.

—Os veré pronto a ambos—dijo en su voz adulta. Y esta voz daba mucho más miedo que la de adolescente. Lila dice que es porque sonaba real. Como una persona normal que lanzaba una amenaza consciente. 


Por supuesto, Lila no me conocía por aquel entonces y no tenía ni idea de a qué se refería con eso de “ambos”. Supuso que se trataba de su padre.

Y eso nos lleva al presente. Si habéis leído la actualización de la historia pasada sabréis que Rose se coló en nuestra habitación (es la suposición más lógica). Hice fotos antes de que viniera la policía, las subiré hoy. Estamos acojonados y no tenemos ni idea de qué va todo esto. Pronto llamaré a mi madre por Skype para ver si ella tiene respuestas. Lila también se pondrá en contacto con la suya.

Yo personalmente estoy en shock con todo lo que ha sucedido. Nunca me imaginé que nada de esto fuese posible. Si os soy sincero, si hubiese sido otra persona la que hubiera escrito esta historia yo no me creería una mierda. Y no puedo culparos si no me creéis. Pero si tenéis alguna idea de qué va todo esto, soy todo oídos.

Supongo que se trata de algún tipo de secta, pero lo que más me ralla es el hecho de que Rose conocía a mi novia antes de que yo mismo lo hiciese. Antes todo esto podía más o menos explicarse de una forma lógica, pero tras la nueva información el asunto ha llegado a niveles sobre-puto-naturales. ¿Estaban intentando emparejarnos? ¿Cómo lo consiguieron? Y aún más importante, ¿por qué? ¿Para conseguir qué? Que le jodan, tío, que le jodan a esta mierda.

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